
Muchos de mis clientes me escriben diciendo que si estoy molesta con el sector por los memes que cuelgo en mi perfil.
Nada más alejado de la realidad. Estoy así pues me encuentro movilizada por un tema importantísimo que vengo estudiando: la salud mental de un profesional, en particular del abogado y de la abogada cada vez que tiene poder y lidera un equipo de personas. Justo ahí donde encuentro desigualdades o incoherencias con lo políticamente correcto al día de hoy en la responsabilidad de ser líder: la formación/contratación/educación/el cuidado de personas que trabajan para ti.
“Tú crees que mi tiempo es igual al tuyo. Mi tiempo vale más”.
Esta frase la he repetido varias veces en diferentes posts. Me lo dijo una socia de un estudio longevo con una especialización en transporte.
¿Qué podría haber interpretado una marketera legal de eso?
Que nos somos iguales, que ella es superior a mí. Pero lo cierto es que, en efecto, su tiempo (cuantificado en dólares) era o es (quizás) mayor al mío. Por lo tanto, no estaba diciendo una falacia.
Quizás las letras y palabras de este artículo no puedan transmitir la inflexión ni el tono de su voz al decírmelo con énfasis, pues yo estaba sosteniendo una idea que se contraponía a la suya. Ahora entiendo: al liderar nos frustra el hecho de no conseguir lo que queremos del otro y el no encontrar las palabras adecuadas para que – con respeto y con empatía – manifestemos nuestra inconformidad. Entonces: decimos lo que sentimos. Sea esto último bueno o malo para quien lo oiga.
Algunos abogados del old school tienden a implementar su liderazgo de la forma más tirana posible, pues aún no han aprendido que los negocios corporativos son horizontales.
Por otro lado, también es verdad que el ojo del amo engorda al caballo, pero no es cierto que cuantos más azotes, más produces.
Los azotes verbales te llevan a una bifurcación: o haces caso omiso, con lo cual sigues en lo mismo; o tomas conciencia y entiendes introspectivamente la molestia del otro; el estado de su salud mental; y con eso sus heridas pasadas y sus evidentes frustraciones, haciéndote cargo de ellas como interlocutor. Lo mejor de esto es que logras una nueva versión de ti mismo al mismo tiempo que creces como profesional y entiendes el porqué del proceder del abogado/a líder.
¿Difícil? Un poco, pero idealmente saludable.
Hace poco me enteré de que una marketera legal perdió su trabajo. No porque no lo hacía bien, sino porque ya no “le gustaba” al socio que la contrato. Podría hablar mucho de las acciones que puede hacer un profesional para tener empatía laboral con quien la/lo contrata (tener estrategias , manejar habilidades blandas y varios puntos más), pero en este caso me interesa compartir y encontrar soluciones al comportamiento del líder para poder ayudarte –desde la humildad- a ti abogada / abogado que me lees para que no cometas el mismo error; para que tu reputación no se vaya al diablo y para que no pierdas a los “high potential” que se cruzan en tu camino, aquellos profesionales que se aparecen en el momento preciso y que complementan tu quehacer como empresario legal.
Cuando un profesional que tu seleccionas dentro de un proceso demuestra que puede acomodarse a tu ritmo, a tu forma de ver el negocio y a tu agenda profesional y personal, califica como un high potential. Conviértelo si puedes en tu mano derecha, aprende a escuchar su visión del negocio ( que podría estar errada, sí ) y aprende de sus equivocaciones. Tú no estás para “perder tiempo” ni enseñar. Si alguien te demuestra que aprende solo con tu ejemplo, entonces es 100% de tu team.
A esos , no se les pierde.
Cuando un profesional logra entender tu temperamento, tu carácter y llega a proponerte ideas que te resuenan, pero no te arriesgas, estas ante un high potential. Úsalo a tu favor; estar en desacuerdo no se significa enemistad y la rudeza no es carácter. Que alguien llegue a conocer tu alma es signo de que, además de haberte mostrado vulnerable (lo cual es un logro) , esta persona que te acompaña , te lee y puede lograr muchas cosas para ti, incluso a tu nombre. Lo cual te ahorraría tiempo y esfuerzo. Siempre y cuando le generes lealtad, naturalmente.
A esos , no se les pierde.
Y si a pesar de ello , tratas mal a las personas pues te hicieron pagar piso como practicante y necesitas demostrar que ahora sí tienes poder pues eres el dueño del bufete; eres caprichoso y caprichosa y sin embargo siempre está ella/ él ahí para ti como las antiguas secretarias, entonces algo anda mal en tu clima laboral y debes revisar esos procesos. Pero a ti te gusta la lealtad incondicional.
La fidelidad es algo que tú como abogado/abogada valoras mucho, y es lo mismo que estas personas (sean tus practicantes, asistentes, marketeros, secretarias, financieros, procuradores, personas de seguridad y demás) te demuestran cada vez que pueden o tienen oportunidad ¿cómo? con la calidad de su trabajo , con sus atenciones , con la lealtad y con la buena reputación que genera su trabajo en el posicionamiento de tu empresa. Pues algo que aún no te digo es que cuando quieres encontrar el valor diferencial de tu firma -esa que te cuesta mucho encontrar en una clase de marketing legal- lo verás tangibilizado en la calidad de tu equipo y en cada uno de los proyectos que ellos emprenden para lograr la satisfacción (no tuya) sino de tus clientes. Hacer una factura correcta con horas facturables homologadas a tiempo; hacer la gestión en la municipalidad pasará sacar los permisos, realizar una campaña de marketing, presentar los libros contables , mantener actualizados los firewalls de los sistemas del estudio, todo eso y más.
Seguro pensarás: “ para eso les pago”. Sí , estás en lo correcto pero hacerlo como tú lo quieres, a tu modo e indicaciones y aún así superar tu expectativa , eso es ser high potential.
Eso, no se pierde.
¡Alas y buen viento APY!
#Leguleya
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