
De cómo intenté acercarme al alma de los abogados y abogadas.
Respeto mucho todas y cada una de las culturas laborales que he conocido durante el mi experiencia corporativa. He tenido la oportunidad de conocer infinidad de culturas y climas laborales – para nadie es secreto que de todas ellas, me quedo con la cultura organizacional de la UP donde fui gerente B2B y donde aprendí lo mejor que este clima laboral me pudo dar.
Pero lo inigualable de todos los aprendizajes que viví fue lograr entender la organización política / jerarquíca dentro de una firma de abogados. Cuando entré a mi primera experiencia en un bufete, poco ( o nada) me dijeron de los socios. Me comentaron que el Managing Partner tenía la aspiración de ser el Presidente del Perú ( aún no lo logra, pero en eso anda); que el socio de Proyectos tenía una “colección de carros” abajo en el estacionamiento; que el socio de Real State jugaba al monopolio con casitas y edificios de verdad; que había uno que se creía lord inglés y así varios más.
No es falso, esas características los definían muy bien, sin embargo, me siguía preguntando ¿qué hay detrás del terno que usan?
La primera tarea que me asigne fue conocer al ser humano detrás del traje. ¿Cómo es eso? Entender cuáles son las necesidades específicas de la persona. Desnudarlo y encontrar su esencia.Dicho sea de paso: es más que evidente que no me contrataron para eso sino para crear estrategias que los ayuden a vender más , a ser más atractivos en el mercado y a tener a sus clientes fidelizados pero yo me puse la tarea de poder conocer el alma de cada persona y créanme que no fue tarea fácil.
¿Cómo le rompes la armadura a una persona que «se cree a sí mismo» pero que además «le hacen creer» que tiene todos los súper poderes? ¿Dónde está el punto íntimo? ¿ Dónde está su punto de vulnerabilidad?.
Se me hizo muy difícil encontrarlo pero fue un proceso que me banqué con el único objetivo de acercarme al alma de cada persona para decirle que no había problema sino sabían de marketing o de marketing digital, o si no entendía todas al apps de su celular de última generación; que no había problema ni necesidad de hablarme en difícil porque lo podía googlear e igual lo iba a entender. Que yo estaba ahí para ayudarles.
Lo que me propuse contra todo pronóstico es hablar con la persona y no el «cargo».El cargo endiosa al abogado y a la abogada. Los hace lejanos en las relaciones humanas pero sin embargo omnipresentes y omnipotentes ( aquí las secretarias suman mucho, la verdad) .
Ese no es el camino para conocer alguien a quien quieres brindarle un servicio. ¿De qué te sirve abogado/ abogada esta catarsis que hago? Pues, básicamente, para aprender que si estas frente a un cliente además de saber su negocio ( ese es tu “must”, saber el negocio de tu cliente) debes empezar a hablar con la persona detrás del cargo.
Yo trabajo con las personas y no con los cargos, pues es la única forma de poder llegar a comunicarnos de la mejor manera, este tipo de comunicación establece puentes que después nos llevaran a la confianza, de pronto hacia la lealtad y finalmente a la amistad sincera y honesta como fue en mi caso con varios socios y socias que aún hasta hoy son personas cercanas.He creado amigos entrañables y humildes y también he tenido a mi lado reyes monárquicos y lores aburguesados que piensan que lo saben todo y está bien. Pero con todo y eso , aprendí como debo tratar al ser humano de detrás del traje.
Como dijo un Charles Lamb en la su novela : “Los abogados, supongo, también fueron niños alguna vez” y así fue mejor.
#lamarketeralegal
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